Fábula de Félix María Samaniego
Lloraban unos tristes pasajeros
viendo su pobre nave, combatida
de recias olas y vientos fieros,
ya casi sumergida.
Érase una viejecita
sin nadita que comer
sino carnes, frutas, dulces,
tortas, huevos, pan y pez.
Bebía caldo, chocolate,
leche, vino, té y café,
y la pobre no encontraba
qué comer ni qué beber.
Y esta vieja no tenía
ni un ranchito en qué vivir
fuera de una casa grande
con su huerta y su jardín.
Nadie, nadie la cuidaba
sino Andrés y Juan y Gil
y ocho criadas y dos pajes
de librea y corbatín.
arriba en el árbol,
cuando el viento sople,
la cuna se mecerá.
Duérmete niño
si la rama se rompe,
la cuna caerá.
Arroz con leche me quiero casar,
con una señorita de la capital,
que sepa coser, que sepa bordar,
que sepa abrir la puerta para ir a jugar.
Uno, dos, tres, cho (cuenta con los dedos)
Uno, dos, tres, co
Uno, dos, tres, la
Uno, dos, tres, te!
Bate que bate, el chocolate,
bate que bate, el chocolate. (mueve las manos como si estuvieras batiendo el chocolate)
Erase una vez un barco chiquitito,
Erase una vez un barco chiquitito,
que no podía, que no podía navegar.
cuatro, cinco, seis indiecitos,
siete, ocho, nueve indiecitos,
diez indiecitos son.
El gato y su violín,
la vaca salta sobre la luna,
el perrito ríe al ver tal locura,
mientras el plato se escapa con la cuchara.
De la sierra morena, cielito lindo,
vienen bajando
un par de ojitos negros, cielito lindo,
de contrabando.
De la sierra morena, cielito lindo,
vienen bajando
un par de ojitos negros, cielito lindo,
de contrabando.
cuenta cuantos cuentos cuentas,
porque cuando cuentas cuentos,
nunca sabes cuántos cuentos cuentas.
