Los alimentos son básicos para nuestra subsistencia, pero si están contaminados, se convierten en una amenaza para nuestra salud y nuestra vida.
A la leche materna no le pasa nada después de que tu hijo tenga un año o más. No hay una vara mágica que le retire sus propiedades nutritivas.
La leche materna no deja de tener todas sus cualidades y virtudes con el paso del tiempo, pero tu hijo sí empezará a explorar y depender más de otros alimentos.
Los niños que no son amamantados no suspenden la leche al llegar al primer cumpleaños, ellos la complementan, pero no la eliminan y la leche materna es mucho más nutritiva que la leche de vaca procesada.
Entre los 7 y los 9 meses el bebé desarrolla unas nuevas habilidades que le permiten hacer su alimentación más interesante:
Ellos empiezan a agarrar pequeños objetos con sus dedos pulgar e índice.
Les atraen los pedacitos de comida
Quieren hacerlo todo ellos mismos
Medir, amasar, hornear y comer el pan una ciencia milenaria que debemos pasar a nuestros hijos.
Ingredientes:
1 a 2 cucharadas de levadura seca
1 cucharadita de miel de abeja
2 tazas de agua tibia
1/3 de taza de miel de abeja
1/3 de taza de aceite vegetal
1 cucharadita de sal
6 tazas de harina integral ( se puede combinar con harina blanca)
La picana es una sopa tradicional boliviana que se sirve en la época de navidad.
Ingredientes:
1 pollo de 4 libras
2 libras de carne de res magra
Una espalda de cordero o cerdo
8 papas grandes
4 choclos
2 cebolla
4 zanahoria
pimienta dulce entera
hojas de laurel
perejil y apio
4 ajíes verdes (opcional)
2 copas de vino tinto
1 cucharadita de orégano
1 cucharadita de anís
1 cucharada de azúcar
sal al gusto
Buscando la mejor receta para asar un pavo, me encontré la siguiente descripción en un libro La buena mesa de Doña Sofía Ospina de Navarro (1892-1974):
“Se deja sin comer un pavo gordo desde la noche anterior, al día siguiente se le emborracha, haciéndole tragar una copa de aguardiente y se le hace correr, tomándolo por las alas. Se le corta la cabeza y se pela en seco…”
Después de dicha descripción, agradecí realmente la posibilidad de ir al supermercado a comprarlo.

Si en casa tenemos alimentos prohibidos y los niños saben, dónde y cómo obtenerlos, estos se volverán una obsesión.
En un estudio hecho por la Universidad de Pensilvana se tomaron dos grupos de niños y les dieron a probar a unas barras de frutas. Luego los niños simplemente las catalogaron como “buenas”.
En el estudio, el primer grupo tuvo acceso ilimitado a las barras y éstas les fueron ofrecidas a los niños en platos.

Muchísimos niños hoy en día sueñan con comer únicamente pasta y pollo frito apanado. Una dieta alta en grasa, baja en fibra y en vitaminas.
¿Pero cómo lograr que nuestros niños se alimenten sanamente y disfruten de los alimentos variados?
Muchos estudios han demostrado que los niños que participan en la elaboración de los alimentos, están más dispuestos a probar y comer nuevos platos.
No quiere decir esto que los niños sean expuestos a los peligros de la cocina, sino a dejarlos participar en todo el proceso desde que los alimentos están en el supermercado hasta que llegan al plato.

Una de las comidas favoritas de los niños en los Estados Unidos y otras partes del mundo es la mantequilla de maní.
Es una gran fuente de proteínas y minerales y su sabor suave y cremoso la convirtieron en un el almuerzo escolar por excelencia.
Pero lo que ha sido una de las comidas favoritas de los niños y sus padres por generaciones, ahora se está convirtiendo en el gran enemigo dentro del sistema escolar.

Mi mamá tiene muchísimas virtudes, pero entre ellas no está la de la cocina, así que cuando prepara algo, tiene que ser muy fácil de hacer.
Esta receta la preparó ella para el primer cumpleaños de mi hijo Martín y fue todo un éxito, de ahí en adelante se ha convertido en receta tradicional en mi familia, tanto como pasabocas para las fiestas, como plato favorito al desayuno o complemento para el almuerzo escolar.
Sólo se requiere licuadora, moldes y horno, nada de amasar, dar forma, etc.
Ingredientes:
