
Según el conocido pediatra norteamericano William Sears, algunas comidas o factores ambientales pueden debilitar el sistema inmune.
El azúcar refinada:
Tan sólo 8 cucharadas de azúcar (equivalentes a 2 latas de soda) pueden reducir la capacidad de los glóbulos blancos de atacar los gérmenes en un 40%. Este efecto se produce a los 30 minutos después de haber ingerido el azúcar y puede durar hasta 5 horas. Ingerir carbohidratos complejos, o harinas no produjeron ningún efecto en el sistema inmune.
Exceso de Alcohol:
El alcohol puede afectar el sistema inmune de 2 formas diferentes:
Primero el alcohol como el azúcar inhibe el sistema inmune y segundo,
produce una deficiencia nutricional en el organismo, despojando al
cuerpo de los nutrientes necesarios para combatir las infecciones.
Alergenos en la comida:
Debido a un factor genético, el sistema inmune
reconoce una sustancia inofensiva (como la leche) como un invasor y le
ataca, causando una reacción alérgica. Antes de la batalla, el tejido
intestinal era como una pared impenetrable a los agentes externos, pero
después de muchos ataques la pared se va deteriorando y deja pasar
sustancias potencialmente tóxicas a la corriente sanguínea.
Mucha grasa:
La obesidad deprime el sistema inmune y puede afectar la habilidad de
los glóbulos blancos de multiplicarse y producir anticuerpos.
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